viernes, 26 de junio de 2009

XIII MARATON ALPINO MADRILEÑO: A TRANCAS Y A BARRANCAS



Objetivo conseguido, pude terminar este terrible maratón. No se si sera el mas duro del mundo, pero durisimo si que es. Teniendo en cuenta que tres días antes no tenia muy claro que pudiera llegar a correrlo y que una semana antes no podía ni levantarme del sofá, ha sido todo un logro acabarlo. En el ultimo mes, he tenido mas problemas físicos que en el resto del tiempo que llevo corriendo, parece que me haya mirado un tuerto. Primero fue una infección de garganta que me tuvo prácticamente k.o durante semana y media y cuando me había recuperado, un problema de lumbago la misma semana del maratón me remato. Entre pitos y flautas, solo un entrenamiento decente de montaña en un mes, y tan solo uno por encima de hora y media. Con estos condicionamientos sabia que me iba a costar un montón acabarla, pero con hacerlo me daba satisfecho.
El viernes por la tarde me voy a Cercedilla, había reservado junto a 2 amigos (Maribel y Juanjo) una habitación en el Villa Castora. Es un hostal muy recomendable y bastante cerca del pueblo y de la salida de la carrera. Temía el viaje en coche por la espalda, pero por suerte esta no se me resintió en demasía, lo que era buena señal cara a la carrera. Llegamos justo a la hora de cenar, una reparadora cena y después de una charla a la fresca, a dormir que hay que guardar fuerzas para el domingo.
El sábado para aprovechar el viaje, nos vamos por la mañana de turismo. Recorremos un poco el valle de la Fuenfria y aprovecho para probar unos pequeños trotes. De momento no me duele la espalda, aunque la tengo un poco congestionada. Me entran unas ganas enormes de ponerme a correr por los senderos, mis 2 compañeros aprovechan para acercarse a unas piscinas naturales para ir el domingo. Que dura la vida de corredor mientras que yo sufra por las alturas madrileñas, ellos disfrutaran de las piscinas. Mas tarde visitamos el pueblo, aunque la verdad es que no había gran cosa. Comemos por el pueblo y nos volvemos al hostal a pasar las horas hasta la recogida de dorsales. En el hostal me informan de que el domingo harán una excepción y abrirán mas pronto el comedor para los maratonianos, cosa que agradecí, porque ya me veía buscando a horas intempestivas un bar por Cercedilla para tomar café. Después de cenar y una pequeña charla, a dormir que mañana toca despertarse a las 5:40h.
Por fin llega el día, me levanto con bastante sueño, pero le hago ánimos me visto, desayuno y me voy al polideportivo. Caliento un rato y de momento no me duele la espalda, la tengo un poco rígida pero son buenas señales. Charlo un poco con Joseval y conozco a varios foristas (Naule, Micenas, el Sombrilla y unos cuantos mas).
Da comienzo la carrera, nada mas salir vienen unos cuestones de aupa, pero poco a poco la cosa se va suavizando y se puede ir corriendo. Salgo a buen ritmo siguiendo a Joseval, en las zonas en que voy mas rápidos noto algo de molestias en la espalda porque aun la tengo algo dolorida pero es perfectamente aguantable. La subida hasta el puerto de Navacerrada es toda por bosque. Llegamos al puesto de avituallamiento del puerto y se divisa la subida a la Bola del Mundo, a partir de aquí empieza lo fuerte.

Reduzco el ritmo y empiezo a andar que no estoy en muy buena forma para hacer tonterías. Llego a la Bola del Mundo, de momento bien, no hace mucho calor y tengo fuerzas. Empezamos una bajada poco técnica y me lanzo con fuerza hacia abajo y de repente noto un pinchazo de dolor en el lumbar, que putada, bajo el ritmo y la espalda no me duele. Vuelvo a acelerar y me duele otra vez, empiezo a bajar lento otra vez y la espalda me respeta. Pero no bajo a gusto, no es mi forma natural de hacerlo y voy incomodo. Por delante queda el segundo coloso de la jornada, el Peñalara donde me quede con las ganas de subir en la Media de Segovia. En la subida voy alternando trote con andar y ningún problema con la espalda, Tengo claro que mientras que no coja mucha velocidad, los impactos suaves no me producen molestias y la verdad sea dicha, mucha velocidad precisamente no llevo. Culmino Peñalara y voy bien de fuerzas, ahora otra vez a bajar. Esta bajada aun es mas rápida que la anterior, yo con la lección bien aprendida bajo tranquilo. Se llega a Cotos y a partir de aquí, me encamino a buscar la terrible subida a Cabezas de Hierro. Ya en la parte de acercamiento a la misma, empiezo a notar cierta flojera de piernas, puede que sea la Glucosa que me había tomado antes o lo mas posible la falta de entrenamientos decentes. Voy pensando que si voy mal por aquí ya veremos cuando empiece Cabezas.

Cuando llegas a Cabezas, la imagen de la subida sobrecoge, me cuesta pensar que vaya a ser capaz de subir por ahí. La subidita son 550 metros de desnivel en 1700 metros, no solo eso el terreno para hecho a propósito para joderte, piedras, hierbas, tierra suelta, etc..., lo peor es que cuando crees haberlo superado todo, te encuentras con un canchal de piedras grandes que tienes que ir trepando como buenamente puedes. Todo ello aderezado con 26 kilómetros a la espalda. Y lo peor de todo es que estos momentos me estoy muriendo de ganas por volver a afrontar la subida otra vez. Como os podéis imaginar mi subida fue penosa, tipo subida al Everest primero un pasito y al rato otro. Me costo casi una hora subir hasta la cima, creo que con ello sobra para explicar lo que es esta subida. Una vez en la cima, en teoría lo único duro que queda es el trozo de cuerda larga, unos pocos kilómetros hasta la Bola del Mundo. Desde la cima de Cabezas, parece que este ahí, unas pequeñas subidas y bajadas y ya esta hecho. Pues os aseguro que no, este tramo todo por encima de los 2100 metros y con la paliza a cuestas es pesadisimo. De vez en cuando veo las antenas de la Bola del mundo y creo que ya estoy cerca, pero enseguida te encuentra con otra bajada y otra subida. Ya hago todo el trayecto andando y voy muy cansado. Cuando llego a la Bola del mundo, pienso que ya esta todo hecho dejarme caer hasta
Cercedilla y todo acabado, iluso de mi.
En la bajada la espalda no tarda en recordarme que eso de dejarse caer va estar complicado. Bajo fatal, muy incomodo no encuentro una postura cómoda para hacerlo. El calor ahora es asfixiante, me remojo la gorra pero aun así me molesta y me agobia. Para rematar la cosa cuando faltan unos 6 kilómetros le arreo una patada a una piedra grande que ya quisiera Cristiano Ronaldo golpear así de fuerte. Como consecuencia, se me sube el gemelo derecho, que no debía de ir muy sobrado y el impacto lo ha rematado. Me toca parar y estirarlo, por suerte el resto del camino no se me volvió a subir, aunque cada dos por tres tenia que ir estirándolo. De aquí hasta el final un sufrimiento, llegue en 7 h 12 m. Por fin lo había conseguido terminar que era mi reto principal y a pesar de la dureza ahora pienso en repetir el próximo año en mejores condiciones. Tras una reparadora ducha y un café con leche, vuelta a Valencia que aun me esperaban cinco horas de conducción.
En resumen pese al sufrimiento final, estoy contento. Mi objetivo era unicamente acabarlo como fuera y lo hice.

VIDEO DEL MARATON ALPINO.