lunes, 10 de diciembre de 2007

Recopilando historias



Este puente ha sido un poco light. Dado que no he salido fuera (menuda putada) u encima he tenido molestias en la pierna derecha. Decidi hacer todos o casi todos los dias triplete, por la mañana turismo culturas, por la tarde a correr y por las noches a cenar fuera.
Respecto al turismo cultural, visite con Lluis el jueves el edificio de la delegación de gobierno (el llamado palacio del temple) aprovechando que era dia de puertas abiertas, encima salimos en los periodicos al lado del Delegado del Gobierno. El viernes otra vez con Lluis una exposición muy chula, la de Ciudad en Guerra en la Beneficiencia y por ultimo el Sabado yo solo el plato fuerte, la exposición de Josep Renau. Un diez, me encanto y eso que una de las salas ya esta cerrada y no se puede visitar, me encantan los carteles con contenido social y politico, este hombre era un genio.

Respecto al tema correril, la semana empezó mal, he tenido molestias en la pierna derecha y como lo de dejar de correr esta totalmente descartado. He puesto en practica mi teoría de que las lesiones leves se curan corriendo. Por lo tanto esta semana 50 km, aunque casi todos suaves, eso si he evitado la montaña. Que respecto a la teoría de hacer series estando lesionado, corro un tupido velo sobre sus consecuencia practicas.
He decidido que como este puente no tenia mucho que contar, empezar a recuperar viejos entrenes o carreras y empezare por la de los Arboles y Castillos, eso si dejare de lado mi crónica y cedere la palabra o mejor dicho la escritura, a la gran crónica de Josep:

Carreraspopulares.com por los Árboles y los Castillos, por segunda vez.
Camp de Túria, 20 y 21 de Octubre de 2.007


El míster diseñó una estrategia, la transmitió en la charla técnica a sus pupilos y éstos la cumplieron con la mayor fidelidad bayesiana que sus cuádriceps permitieron. La consigna para la clasificación final fue: “Minimizar la covarianza, chavales”. Cualquier otro entrenador de séptima regional hubiese dicho: “No apretéis mucho, no os vaya a dar un jamacuco, pero que tampoco vayamos a quedarnos de farolillos rojos con los runersguoles”. Pero tener un coach de los que-han-estudiao, instruido, que te pinta una T-Student en menos que canta un javimuñós, que ni tan siquiera necesita preguntar a su primo, da empaque a la competición, es un rango, aunque la mayoría no entendamos ni papa de su ciencia.

La población que suele correr de rojo cepecom alcanza ya más de 400 individuos. La muestra seleccionada para la II Edición de la Carrera de los Árboles y los Castillos fue de 13 sujetos, quienes superaron exigentes pruebas físicas, psicológicas y culturales, que aquí no corre cualquiera. En todo caso, no estoy completamente seguro de que el resultado fuese una distribución normal.

El sábado empezó con la que sería nuestra mejor clasificación, el puesto 12º de Ricardo MG, el que más se separó de la estrategia marcada por el míster. Pero ya se sabe: quien tiene 2 minutos en el 800, corre más que un 600 (perdón, se me ha escapado un pareado no preparado). Aunque no estuve allí, aseguraría sin miedo a equivocarme que durante los primeros 25 metros estuvimos liderando la clasificación general. A ver si el año que viene nos ponen las metas volantes más cerca de la salida y podemos puntuar en alguna.

Siguió Carlos Sinnick, un motor diésel a menos de 5 el km., infalible. Llegó con un rodilla perjudicada, como corresponde a todo buen jugador de voley que se precie.

La tendencia de la moda otoño-invierno para esta temporada la marcó Joseval. Vamos a ver. Está bien que uno pertenezca a varios clubes, incluso muchísimos, como algún home de ferro que tiene más equipos que triatlones terminados, pero a la hora de uniformarse no conviene tanta promiscuidad. Joseval podría ser chantajeado con la amenaza de publicar cierta fotografía (“Por favor, que no salga el pantalón”) con la camiseta del rojo cepecom y el pantalón ¿verde-morado? del C.A. Pobla de Vallbona. ¡Jesús, qué mezcla de colorines! Si Juanjopf ve aquello, aún estaríamos dándole aire. El primo de don Mariano no se cree lo del cambio climático, pero este cambio cromático lo hubiese fulminado. A pesar de la estética, Joseval corrió como un campeón, sudó, su esfuerzo fue titánico, más aún teniendo en cuenta que las horas previas a la carrera fueron de virtud y no de fiesta y jolgorio, a lo que no está nada acostumbrado. ¡Correr después de haber dormido más de 5 horas: eso fue una novedad!

Como ya contó el interesado, Oviedo superó tentaciones peores que las del desierto. Faltaban pocos minutos para la salida de su etapa cuando yo distribuía mi atención entre su agradable compañía (más por su mujer que por él, para qué voy a mentir) y mi almuerzo sin concesiones a la línea (curva, of course). Fuese por huir del mal, fuese por haber entrenado bien, llegó a l’Eliana después de los que le precedieron y antes de los que alcanzaron más tarde la meta. Todo sea por minimizar la covarianza. Así se comporta un tipo ordenado, incapaz de llegar antes que el primero o después que el último. Una gran etapa de un gran corredor, siempre pendiente de que seamos buenos. Uno no corre el maratón de Nueva York todas las semanas. Así que, si se corre, se prepara bien. Y bien preparado está, seguro; qué vértigo me entró de ver cómo UVEG, nuestro portero regateador, afrontaba los últimos metros de su etapa en 15º posición. Aunque, claro, con estas velocidades hay que tener más cuidado con las curvas, pues al despistarse en una de las últimas casi se nos estampa contra la sección de charcutería del Mercadona: no hubiese estado bien visto cruzar la meta con un jamón escondido bajo el dorsal. Equivocarse en el recorrido de alguna de esta etapas es, claro, una desviación típica.

Di ánimos a Jorge Sinnick mientras estiraba metódicamente junto al castillo de Bétera (¡¡y la horchatería, cerrada, cachis!!), preparado para tomar la salida de la 6ª etapa, un recorrido con algunas trampas en forma de rampas traidoras. El año pasado esta etapa provocó una escabechina general. Jorge aportó todo su saber atlético-estadístico para que nuestra clasificación girase en torno al segundo cuartil.

Juanjopf cerró la primera jornada. Nos encontramos a la puerta de Casa Granero. “Y ya, la hora que es, ¿no nos quedaremos?” Había gana, pero el deber es el deber. De parte del míster hubo motivación especial y le transmití el mensaje: “Mira Juanjopf, imagínate que te has hecho moro (con el mayor cariño por el término) y tienes un harén de 41 mujeres. Vas a salir de Náquera con ellas y a las que lleguen antes que tú a Serra le van a regalar la tarjeta del Tall Britànic a tu exclusivo cargo”. Funcionó. ¡Vaya etapón que se marcó el de Aldaia!

Comimos en Serra. Paella gigante de El Salt, regada con riojas gran reserva que se trajo el míster para envidia de la vecindad. Ricardo MG confundió el Polideportivo de Serra con un after-hours y apareció pasadas las cuatro de la tarde, cuando en el fondo de la paella no se podían ya encontrar ni muestras de ADN del socarrat.

Domingo, segunda jornada. Cuando aún no estaban puestos los árboles ni los castillos, Pablomofo ya atacaba los primeros kilómetros en busca de Portacoeli. Le di ánimos cuando le faltaban unos 500 metros para la meta, la Cartuja. Sobrao sobrao iba el tío.

Etapa reina, la segunda, la que cruza la Calderona allende mis latifundios de la Font del Poll. El carrerón que nos ofreció Ashaman pasará a la historia. Impresionante. Lo digo en serio: estás para bajar de 7:30 en la MiM. Tengo tu camiseta.

Después, Kamax, con falta de referencias del trayecto entre Gátova y Olocau. Las zapatillas voladoras de los domingos resultaron no ser las más adecuadas para unos descensos bartoleros a los que había que echar valor y equilibrio. Otra etapa de categoría, dándolo todo, vaciándose durante 13 Kms. Al cruzar la meta me pregunta: “¿Es aquí el avituallamiento de Cola-Cau?”. “Que no, Carlos, que no, que ya has terminado, que estás en la meta de Olocau”.

XSBilbo aguantó tentaciones con similar resignación que Oviedo el día anterior. Ximet tuvo que soportar tomarse un simple cafetito mientras servidor atacaba un bocata de palmo y medio que escondía un exquisita tortilla de butifarra recién hecha. Qué aroma, mmmmmm...
Últimamente XSBilbo sólo entrena los días del mes que son divisores de 37 y no caen en 1. Pese a ello, rodó a menos de 5 el km. Y recondujo un tanto las medidas de dispersión hacia los valores centrales y medianeros que pretendía el míster, ya que al final del sábado nos habíamos situado en una avanzadísima 17ª posición. Por cierto, si os encontráis un día de estos a XSBilbo, con lo flacucho que está, no creáis que ha tomado los hábitos: eso que le cubre no es una sotana, es la camiseta XXL que le tocó en suerte; talla única, le dijeron.

Me retiré después a mis cuarteles de domingo y no fui testigo de las dos últimas etapas, aunque sé que VicenteFelis y Agustín L cumplieron como sus otros once compañeros. Todo un lujo de equipo, con el que tuve el privilegio de colaborar facilitando alguno de los traslados. Todos se presentaron puntuales en el lugar previsto, afeitados, peinados y perfumados, no como otros que no se han puesto bajo la ducha desde que vieron Psicosis.

En la clasificación general final hemos quedado en la 20ª posición de 42 equipos. Objetivo conseguido, covarianza mínima. Hemos mejorado mucho en lo competitivo respecto al año pasado, cuando fuimos los 21 de 26, aunque en pasárnoslo bien, que es de lo que al final se trata, hemos empatado.

Recordamos ahora a César Sinnick, Pepo, 3’1416, Moderador y Josep1 que han cedido su puesto a los debutantes de esta segunda edición: Juanjopf, UVEG, Jorge Sinnick, Kamax y Pablomofo. Todos estamos tan dispuestos a repetir en la tercera edición como a ceder el turno a otros balas rojas que quieran disfrutar de esta maravillosa carrera, siempre que la generosidad del Club Virtual nos siga consintiendo estos caprichos de jugar a ser atletas. Un recuerdo también para Aliada, Decker y Bravo, que estuvieron dispuestos a cubrir cualquier ausencia.


Queda agradecer a la SD Correcaminos el enorme esfuerzo de organizar estas 13 carreras en dos días. Un despliegue de medios verdaderamente impresionante en que es inevitable que surjan algunos problemas organizativos que son todos comprensibles: comidas, tallas de camisetas, ..., poco más, creo. De todas formas, observé un exceso de celo, en mi opinión, en la exigencia del DNI a los corredores. Si se va a mantener así en el futuro, convendría dejar inscribir 2 ó 3 reservas para salvar cualquier incidencia que impida presentarse a uno de los inicialmente inscritos. Porque, además, como agudamente decía XSBilbo: ¿realmente identificar con el DNI a quien recoge el dorsal garantiza que va a ser él quien se ponga en la línea de salida? Afortunadamente no fue nuestro caso y todos los balas rojas se presentaron puntuales en sus correspondientes etapas.

Y para terminar, dejamos un abrazo bien fuerte y sentido para Miguel Bañón, a quien no tengo la suerte de conocer personalmente, pero sé que es amigo querido de muchos de nosotros.

Hasta el año que viene.

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