lunes, 24 de diciembre de 2007

QUARTA MARATO PAIPORTA - PICANYA

Una semana después del Espadán, otra vez con las zapas calzadas. Esta vez las de asfalto, que ya casi se me había olvidado correr por el asfalto. Curiosos procesos mentales los del corredor. El día siguiente al Espadán, ni me imaginaba que iba ir a correrla, tenia pensado descansar una o dos semanas enteras (que iluso). El lunes mi padre (con 65 años y hace mas carreras que yo) me dice que el va ir y que le acompañe, le dijo que me lo pensare pero creo que no. El miércoles ya cambio de opinión y decido hacerla acompañándole. Pero llega el día de la carrera y en el calentamiento me voy bien y decido hacerla solo, eso si me dijo sin forzar en ningún momento. Me sitúo un poco atrás y el primer kilómetro lo hago tranquilo, los dos siguientes algo mas fuerte, todos ellos con algo de molestias en las piernas. Las molestias me van desapareciendo y empiezo a correr a tope. Cuanto faltan 3 kilómetros veo aparecer a lo lejos cuatro energúmenos que han debido tomar un atajo de por lo menos 3 kilómetros y pienso que semejantes individuos no pueden quedar por delante de mi y eso me da alas. Al final hago los tres últimos kilómetros por debajo de cuatro el minuto y los sobrepaso, dándome el gustazo. Nunca he entendido a estos "individuos", para que hace esa gilipollez de atajar, si es por hacer menos kilómetros que se queden en casa. Ahora pienso incluso que debería haber hecho la media y no la quarta. La verdad es que hacia un día ideal para correr, fresquete y amenazando lluvia (cayeron cuatro gotas). Por cierto volví a correr con el equipaje de carreras populares y en camiseta de tirantes que últimamente con tanta montaña la tenia un poco olvidada. Me encontré con Joseval, Aliada y Decker que hacia tiempo que no los veía. Finalmente mi padre acabo bastante bien y contento.

2 comentarios:

Javy1969 dijo...

Me alegro de que adelantaras a esos presuntos "tramposos" (a lo mejor estaban "perdidos"... je je je..). No sé qué pueden sacar engañándose a sí mismos. A la hora de la verdad, seguro que la diferencia no vale tanto la pena cómo lo orgulloso que puedes estar de hacerlo siguiendo las reglas. Al fin y al cabo es un deporte; aunque yo conocí una vez a una persona que se copiaba en los tests de la autoescuela (no en el examen, sino en las clases). Supongo que hay gente para todo.
Bueno, a ver si le pones ganas y consigues algún trofeo en una de esas carreras, que aún se lo va a llevar tu padre antes que tú.

ASHAMAN dijo...

Tienes razón Javi, nunca he entendido a la gente que ataja en las carreras, tu y yo conocemos a uno que hacia atajos espectaculares. Respecto a los trofeos, yo ya tengo tres, pero mi padre me supera ampliamente. Aunque creo que correr a su edad es el mayor trofeo que se puede tener.